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La vida cabe en una maleta

  • Foto del escritor: Cecilia Gutiérrez Arce
    Cecilia Gutiérrez Arce
  • 3 feb
  • 2 Min. de lectura

Escrito por: Cecilia Gutiérrez



Diez años, un cambio de ciudad y el arte de soltar a tiempo.


La vida cabe en una maleta y no lo digo como metáfora ligera, sino como una verdad que se me reveló mientras empacaba.


Nos mudamos de ciudad mi esposo, mis hijos y yo; esta vez no hubo cajas infinitas ni

acumulación innecesaria, sólo maletas.


Y fue ahí, en ese ejercicio aparentemente logístico, donde algo más profundo ocurrió.

Decidí llevar solo lo importante:

  1. Lo que uso.

  2. Lo que necesito.

  3. Lo que realmente me acompaña.


Y entonces apareció una certeza inesperada: no necesito tanto como pensaba.

“La vida cabe en una maleta, porque lo esencial no pesa”...


Uso pocas cosas, repito prendas, elijo lo básico y lejos de sentir carencia, sentí tranquilidad, si algo me hace falta, puede esperar, si algo es necesario, se consigue, lo compro, no desde la prisa, ni desde el miedo, ni desde el “por si acaso”, sino desde la paciencia y la conciencia que he cultivado durante los últimos diez años, no tiene que ver con el dinero, tiene que ver con algo más profundo: la relación que hoy tengo con el tiempo, con el deseo y con el apego.


Llegué a Monterrey un 17 de enero de 2016, el día de mi cumpleaños y me fui un 17 de

enero de 2026, ¡diez años exactos! No es casualidad, es cierre, es ciclo, es rito.


Hoy no soy la misma mujer que llegó, y eso, lejos de dar nostalgia, me da orgullo y paz.

Esta nueva aventura viene cargada de preguntas poderosas, soltar, desaprender y volver a aprender, porque el cambio es la única constante.


La vida sí cabe en una maleta, porque lo más importante no se empaca.

Eso viaja contigo, siempre.


 
 
 
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