SOMOS TAN DIFERENTES COMO LO ACEPTEMOS

SOMOS TAN DIFERENTES COMO LO ACEPTEMOS

11/03/2016

Nuestro género define en gran parte nuestra manera de experimentar el mundo en el que vivimos. La forma en la que nos relacionamos, nos expresamos y formulamos nuestro plan de vida. Nuestras prioridades, nuestro comportamiento y nuestra estructura mental. Las diferencias son inherentes a nuestros cuerpos, pero pareciera que esto se traduce en una diferencia que va más allá de una cuestión meramente biológica.

Al observar los medios de comunicación e inclusive los comentarios de las personas que nos rodean, todo pareciera indicar que la diferencia no sólo es anatómica sino incluso psicológica o neuronal. “Hombres y mujeres no somos iguales”. De ahí la adopción del término “equidad” de género que reemplaza la palabra “igualdad”, ya que de entrada la nueva palabra supone ciertas desigualdades.

Pero, ¿acaso las diferencias anatómicas son suficientes para concluir que existe una disparidad psicológica? Un estudio realizado por la Asociación Americana de Psicología (APA por sus siglas en inglés) muestra lo contrario. Los resultados indican que tanto hombres como mujeres son prácticamente iguales en aspectos de personalidad, capacidad racional y liderazgo.

Entonces, ¿a qué se deben las diferencias en comportamiento de las cuales somos testigos todos los días? Desde pequeños, atribuimos a los niños ciertas características esperadas dependiendo de su género. Los varones no deben sentir miedo, deben ser fuertes, duros y probar su valor mediante su capacidad de generar bienes económicos. Las niñas son enseñadas a agradar, a hacerse pequeñas, a ser bellas, a aspirar al matrimonio y que su éxito profesional puede convertirlas en intimidantes para los hombres.

La educación y el condicionamiento social, que idealiza y premia los estereotipos, pueden repercutir en el comportamiento de tal forma que incluso llegue a parecer como natural o propio del género. Como mencionó la novelista nigeriana Chimamanda Ngozi en una conferencia de TEDx: “el problema del género es que determina cómo debemos ser en lugar de reconocer quienes somos”.

Somos más que una etiqueta y somos seres con una complejidad que va más allá de una dualidad hombre-mujer. Con esto no quiero decir que la solución sea erradicar la cultura femenina y masculina que va ligada al género para convertirnos en una sociedad andrógina. Lo que sí creo es que debemos cuestionarnos si estos roles nos sirven o si en realidad nos limitan.

El primer paso es ser conscientes ya que, a diferencia de las reglas de la física que actúan independientemente de nuestro entendimiento, las teorías del comportamiento humano definirán el comportamiento humano y las conclusiones que aceptemos hoy impactarán el rumbo de la historia.

Por Florencia Lua

http://www.apa.org/research/action/difference.aspx