EL CONTROL SÓLO TRANQUILIZA AL SUPERFICIAL

EL CONTROL SÓLO TRANQUILIZA AL SUPERFICIAL

01/20/2017

Amanecimos consternados por el dolor de las familias involucradas y aterrados con la sola idea de que esto pudiera pasarnos a nosotros o a nuestros hijos.

Difícil juzgar porque en el fondo sabemos que NADIE puede garantizar que esto no le pueda pasar a un hijo. No importa lo amorosos, atentos y comprensivos que seamos. En el fondo sabemos que cada cabeza es un mundo y que el control sobre las acciones y decisiones de nuestros hijos es una ilusión. Y aunque lo intentamos en la infancia, llegando a la adolescencia sabemos con certeza que es una batalla perdida.

Sin embargo, ante estos hechos, generalmente la reacción es aplicar mayor control. Es natural. Los colegios querrán revisar mochilas, los papás querrán revisar cuentas de redes sociales. ¿Y cuanto durará? Lo que dure el shock y lo que dure el miedo. Y luego se olvida. Por qué? Porque el control siempre ha sido un paliativo del que tiene miedo.

Reaccionar con más control no soluciona el problema, solo calma nuestro miedo temporalmente. Revisar las mochilas en la escuela solo manda el mensaje a nuestros hijos de que su escuela no es un lugar seguro cuando el trabajo de todas y cada una debiera ser que los niños vuelvan a confiar que están seguros.
Si te hace sentir mas tranquilo revisa lo que hacen tus hijos en la redes pero lo más importante es que pienses bien lo que vas a hacer después de esta revisión. Porque si revisas las cuentas y no ves nada (fiuu) darás carpetazo, palomeo y seguirás con tu vida normal. (y tal vez tengas la tentación de ponerte en el lugar del que juzga a otros papás) Y si encuentras algo extraño les cierras las cuentas, les quitas las computadoras, y luego que?

“Abraza fuerte a tu hijo antes de salir a la escuela y así podrás verificar si trae una pistola.” Es de las frases que mas me impactó de las redes. “Abrázalo para revisarlo”. Wooow! Esto es porque nos sigue importando más el comportamiento que la emoción. Mientras todo esté bien en el exterior creemos que estamos bien en el interior. Hasta que no.

No se las circunstancias especificas que llevaron al niño a estas acciones, pero lo único cierto que veo es muchísimo enojo.

Mientras sigamos pensando que las emociones son una debilidad, que “sentir es de niñas”, que “los niños no lloran”. Mientras sigamos con la postura de que “en esta casa no se habla de eso”, mientras las emociones nos incomoden y las evadamos, mientras las sigamos juzgando y las reprimamos, estaremos creando bombas de tiempo. Hablar de emociones y enseñar a saber que hacer con ellas es una NECESIDAD básica del ser humano. Y es urgente.

Una vez hecho esto, entonces sigue lo más imperativo: Conectarnos, que simplemente significa que me importa lo que el otro siente y actúo en consecuencia. Esto es lo único que reduce el sufrimiento.
“Abraza fuerte a tu hijo al salir de casa y así podrás verificar lo que su corazón siente”.

Por Cristina Cortés